Las bicicletas, sean del tipo que sean, como cualquier otro tipo de vehículo necesitan que se les dedique cierto tiempo de mantenimiento para seguir funcionando siempre en perfectas condiciones. En el caso de las bicicletas urbanas o para uso en ciudad, se da la circunstancia de que este mantenimiento, va a impactar en nuestra propia seguridad. Entendemos que no todos tenemos ni el tiempo, los conocimientos o los medios para poder realizar ciertas operaciones de mecánica en nuestras bicicletas. Pero si que hay varios puntos que cualquier persona, casi sin ningún conocimiento previo de mecánica.
Mecánica básica para bicicletas urbanas
Como hemos comentado anteriormente, no todo el mundo tiene ni la predisposición, ni el tiempo, ni las herramientas, ni el espacio para poder repararse el mismo en casa la bicicleta. Existen numerosos establecimientos, tiendas de bicis, donde nos podrán realizar cualquier operación del tipo que sea en nuestras máquinas. Pero en Ciclociudad creemos que todo ciclista urbano debería tener ciertas nociones mínimas de mecánica, para la menos poder solucionar los problemas más básicos. Por ejemplo, cualquiera debería ser capaz de al menos poder revisar las presión de sus ruedas y reparar un pinchazo, limpiar y engrasar la cadena y alguna cosa más.
En esta entrada vamos a tratar de ver cual serían estás operaciones básicas, sin entrar en mucho detalle sobre cómo llevarlas a cabo. A día de hoy existen un montón de videos sobre prácticamente cualquier operación mecánica que nos venga a la cabeza. Así que anímate, a la larga tu bici y también tu bolsillo te lo agradecerán.
Revisa la presión de las ruedas de tu bicicleta
La presión de las ruedas de cualquier tipo de bicicleta urbana (o incluso vehículo en general), es uno de los puntos más importante a revisar con cierta frecuencia. Las ruedas, son el único punto de contacto de la bici con el terreno. Generalmente, los fabricantes marcan en el lateral de las cubiertas la presión recomendada de estas. Lo normal es que indiquen un rango de presión máxima y mínima.
La presión de las ruedas se mide casi siempre Bares o PSI que significa Pounds-Force per Square inch, en español Libras de fuerza por pulgada Cuadrada. Mucha gente al Bar lo llaman tambien Kilos (Kilos de fuerza por centímetro cuadrado) y aunque equivalen casi a lo mismo (1 bar = 1,019 Kgf/cm2), no son iguales.

Como regla general, a mayor presión de la cubierta, la bicicleta correrá más, será mas rápida. A cambio perderemos confort de marcha, ya que una de las funciones del neumático es la de amortiguar las pequeñas irregularidades del terreno. A menor presión, la bicicleta se notará mas pesada, más lenta pero obtendremos mas capacidad de amortiguar las citadas irregularidades y también ganaremos algo de adherencia.
Existen varios tipos de bomba para bicicleta, según el uso que le vayamos a dar. Basicamente existen dos tipos, las bombas de mano para bicicletas urbanas y las bombas de pie o taller.
Bomba de mano bicicleta Aweskmod Mini 140 psi

Si estas buscando una bomba de mano para tu bici urbana y no quieres gastar mucho dinero, no dejes de echar un vistazo a este modelo de la marca Aweskmod.
Por menos un precio mas que interesante nos ofrece compatibilidad con los dos tipos de válvulas mas usuales de bicicleta, gorda o fina (Válvulas Presta y Schrader) además de varios acoples o adaptadores para poder hinchar un balón, una pelota de pilates o una colchoneta de piscina por ejemplo.
Incluye un soporte para el cuadro de la bici que se acopla en las roscas del porta botellas, con lo que transportarla no será un problema. Con sus 20 centímetros de longitud promete (según el fabricante) que alcanza una presión máxima de 8.3 bares o 140PSI, lo que es más que suficiente para casi cualquier tipo de bicicleta (incluidas las bicicletas de carretera).
La forma de encontrar cual es la presión óptima para nosotros, no es otra que ir probando distintas presiones dentro del rango indicado por el fabricante. Para medir la presión necesitamos un manómetro. Cualquier surtidor de aire en cualquier gasolinera, lo tiene, aunque si las válvulas de nuestra rueda son de tipo presta o como se la conoce normalmente «válvula fina», es posible que necesitemos un adaptador a válvula gruesa o Schrader, que es la que usan los coches. Si usamos la bici con cierta frecuencia, recomendamos tener en casa una bomba o mancha de hinchado que ya incluya el manómetro de serie.
Nuestra recomendación es que infles la rueda hasta la presión máxima que marque el fabricante, y vayas bajando cada cierto tiempo hasta que des con tu presión de rueda ideal.
Mantén limpia y engrasada la transmisión de tu bici para ciudad
Por la transmisión de la bicicleta nos referimos a el conjunto de cambio o desviador delantero y trasero, platos, cadena y cassette o piñones. Este conjunto es junto con las cubiertas uno de los componentes que más acusa el desgaste si utilizamos la bicicleta con determinada frecuencia. Una transmisión limpia y bien engrasada, no solo hará menos ruidos molestos, si no que también acusará menos el desgaste y podremos usarla durante más tiempo.

Existen en el mercado productos específicos para la limpieza y el cuidado de estos componentes, aunque en realidad, en la mayoría de los casos valdrá con pasar un trapo por la cadena y demás piezas que componen la transmisión de nuestra bici. En el caso de requerir una limpieza más profunda, cualquier quita grasas comercial de los que se venden en la sección de limpieza de cualquier supermercado es suficiente.
Respecto al uso de limpiadores a presión, como los que podemos encontrar en las gasolineras, existe mucha polémica. El uso de un chorro a presión sobre determinados componentes de la bici, puede resultar contraproducente. No obstante, no todo el mundo tiene un sitio en su casa donde poder limpiar la bici con agua caliente, jabón y un cepillo. Con cierto y cuidado y de manera esporádica, podemos usar este tipo de limpiadoras a presión, siempre teniendo un poco de cuidado en determinados puntos. Debemos intentar no apuntar con el chorro directamente a las piezas que incluyen rodamientos, como las ruedas, la dirección o el eje de pedalier.

Una vez tengamos todo limpio y seco, engrasaremos la cadena con un producto lo más específico posible, aunque en caso de no poder acceder a este tipo de productos, usar el aceite lubricante de mejor calidad que podamos conseguir. Con el aceite siempre deberemos tratar de echar la cantidad justa, tan malo es llevar la cadena sin aceite, como hacerlo con demasiado. Siempre se recomienda pasar un trapo por la cadena para tratar de eliminar el aceite sobrante. Esto evitará que el polvo y la suciedad se peguen en nuestra cadena, especialmente si circulamos por algún tramo no asfaltado en nuestros desplazamientos por la ciudad.
Manetenimiento de los frenos en las bicis urbanas
Por poca experiencia que tengamos como ciclistas, sea de tipo urbano, como de cualquier otro tipo, no creemos que sea necesario explicar la necesidad de llevar los frenos en buen estado de funcionamiento.
Existen básicamente dos tipos de freno para bicicletas urbanas:
- Frenos de zapata: el frenado se produce por la fricción entre una zapata de goma y la llanta.
- Frenos de disco: son como los discos de las motos, el frenado se produce en la pinza montada en la horquilla o el cuadro. Llevan pastillas de ferodo y discos. Pueden se mecánicos o hidráulicos.
Vamos a ver que operaciones de mantenimiento tiene cada tipo de freno por separado.
Frenos bicicleta de zapata
Son los frenos de toda la vida, la frenada se produce por fricción entre la zapata y la llanta. En este caso deberemos revisar periódicamente el desgaste de las zapatas, ya que si las gastamos demasiado, podríamos rozar la llanta con el metal que llevan dentro de la goma y dañar el aluminio de la llanta. Recomendamos por ello no apurar el cambio de las zapatas hasta el último momento. Es conveniente también revisar que la zapata no roce con la cubierta en ningún punto del giro de esta, ya que podría llegar incluso a rajar esta última.

Existe otro problema muy común en este tipo de frenos y es el de la cristalización de las zapatas. Este proceso se produce cuando la zapata roza mucho con una superficie sucia y las pequeñas partículas que se desprenden de la llanta se van quedando incrustadas en la zapata. Generalmente se produce cuando circulamos en días de lluvia o con barro, aunque las también ocurre con bicicletas que dejan paradas durante mucho tiempo. Las zapatas, por la parte donde deben frenar, adquieren un aspecto como de espejo, como un cristal. La goma se endurece, de tal manera que la potencia de frenado se reduce considerablemente. También pueden llegar a hacer un ruido como de metal con metal. Este problema tiene en la mayor parte de los casos solución. Con una lija o lima, deberemos lijar la parte que contacta con la llanta, hasta que desaparezca el efecto cristal.
Frenos de disco
El mantenimiento de los frenos de disco, es algo más complicado que el de los frenos de zapata convencionales. En los frenos de disco, el frenado se produce por rozamiento entre las pastillas y el disco, al igual que en la mayor parte de los vehículos a motor. Es por esto que uno de los puntos principales a revisar sea el del desgaste de las pastillas. No es fácil por lo general saber a simple vista como están de desgastadas las pastillas sin desmontarlas. Normalmente, quitar y volver a poner las pastillas no es una operación complicada, pero si no queremos o no nos atrevemos a hacerlo, deberemos estar atentos a posibles ruidos extraños a la hora de frenar.
Esto es debido a que cuando el ferodo (la parte que frena) de las pastilla se gasta completamente, empezará a sonar el material del soporte. Al primer indicio de roce entre el soporte o los muelles que separan las pastillas con el disco, deberemos sustituir las pastillas lo antes posible. En caso de dejar que se produzca el roce por mucho tiempo, podemos llegar a estropear el disco, por lo que a la larga nos saldrá mucho más caro.

Respecto a las fundas o latiguillos, dependerá del tipo de freno de disco que monte nuestra bici. Existen básicamente dos tipos de freno de disco, dependiendo de cómo se transmita la fuerza de la maneta a la pinza.
- Frenos de disco hidráulicos: en este tipo, la fuerza se transmite a través de un líquido, que puede ser mineral o tipo DOT. Es importante saber de qué tipo de aceite usan nuestros frenos ya que no son intercambiables de uno a otro.
- Frenos de disco mecánicos: en los de este tipo, la fuerza se transmite por un cable.
El mantenimiento de un sistema de frenos de disco mecánicos es más sencillo que el de uno hidráulico. Principalmente, cada marca de freno necesita sus propias herramientas para su mantenimiento. Por otro lado, hay que tener especial cuidado con la manipulación de los líquidos, ya que en el caso del DOT, pueden arruinar la pintura de alguna pieza de nuestra bici. Y como hemos comentado antes, ni mezclarlos ni intercambiarlos.
Respecto a los discos, revisar su desgaste e intentar no tocarlos nunca directamente en la zona de frenado, sobre todo con las manos sucias. Esto hará que el disco o las pastillas se contaminen. Esta contaminación se produce generalmente en las pastillas, y es debido a la porosidad del material con el que están fabricadas. Este material absorbe grasas y aceites con mucha facilidad.
Revisa la tornillería de la bicicleta
Los tornillos de nuestra bicicleta pueden llegar a aflojarse con el uso. Las vibraciones producidas por el terreno, los baches o el simple uso puede hacer que los tornillos de nuestra bicicleta no permanezcan todo lo apretados que deberían.
Antes de ver cual son los tornillos que deberíamos revisar de vez en cuando, vamos a concretar que significa apretar un tornillo. Tan malo es llevar un tornillo flojo, como pasarlo de rosca. Si nos pasamos de apretar un tornillo podemos desde estropear el propio tornillo, hasta dar de sí la rosca donde vaya apretado. Sustituir un tornillo dañado puede ser un problema, pero estropear una rosca del cuadro de la bici es un problema serio que requerirá la intervención de un mecánico profesional, con su consiguiente desembolso económico.

Existen en el mercado herramientas específicas para este fin, nos referimos a las llaves dinamométricas. En estas llaves podemos determinar que fuerza de apriete vamos a dar a un tornillo. Pero seamos sinceros, no son baratas, ni todos le vamos a sacar el mismo partido. Entonces ¿cuanto debemos apretar los tornillos de nuestra bici? No existe una regla fija, pero vamos con un poco de cabeza y sin volvernos locos, todos podemos llevar los tornillos de nuestra bici convenientemente apretados sin miedo a romper algo.
Por lo general, llevar los tornillos sueltos no es recomendable, pero en algunos casos puede llegar a ser peligroso. En este sentido hay que revisar con especial atención todos los tornillos que componen el puesto de mando de nuestra bicicleta. La potencia, es decir la pieza que sujeta el manillar, es un punto clave a revisar, es muy difícil que el manillar se nos vaya a caer, pero que se nos gire mientras circulamos, sí que puede llegar a ser un problema.
Vigila los tornillos de los cambios, tanto delantero como trasero, asegúrate que los cierres rápidos de las ruedas están bien cerrados. En el caso de tener una bicicleta plegable, revisa que todas las bisagras funcionan correctamente.
Revisa cables y fundas o camisas de tu bicicleta
De todos los puntos que mencionamos en esta entrada, probablemente esta sea la operación de mantenimiento de nuestra bicicleta de ciudad más difícil de todas. Los cambios y los frenos de nuestra bicicleta (siempre que estos no sean hidráulicos), funcionan por medio de unos cables que se deslizan por el interior de unas fundas o camisas. El uso, la suciedad, el agua y otros factores, hacen que este deslizamiento sea cada vez menos fluido. Los frenos se sienten cada vez más duros y los cambios igual.

Antes de llegar a tener que sustituir todo el conjunto, podemos tratar de mantener los cables limpios por las partes que no van por dentro de las camisas o fundas. Podemos incluso aplicar una gota de aceite en donde el cable se mete por dentro de la funda.